Tras los innumerables problemas causados por la huelga de pilotos de Iberia, de nuevo el sector de las aerolíneas en España escribe otra página negra: Spanair, que debía ser la aerolínea abanderada de la ciudad de Barcelona para convertir al Aeropuerto de Barcelona-El Prat en un hub internacional, ha suspendido todas sus operaciones, según anunciaba en un comunicado el día 28 de enero. La nefasta situación financiera de la  compañía, unida a la negativa de Qatar Airways para adquirir el 49% de las acciones con una inyección de 150 millones de euros, ha precipitado el final debido a la inviabilidad financiera del proyecto, que presentará concurso de acreedores.

El final de Spanair era la crónica de una muerte anunciada. Inició su andadura en 1986, y en 2009 una representación del empresariado catalán asumió la dirección de la compañía, que ostentaba la escandinava SAS . Pese al entusiasmo inicial, las frías cifras muestran que la compañía cerró el ejercicio 2010 con una facturación de 670 millones de euros, registrando unas pérdidas que alcanzaban la friolera de 115 millones, a sumar a los 156 millones de pérdidas del año anterior. En esta sangría económica ha desempeñado un papel estelar la Generalitat de Catalunya, que en septiembre de 2010 entró en el consejo de la compañía tras inyectarle 10 millones de euros a través de Avançsa; en noviembre aportó otros 25 millones, y siguió con 56 millones más en septiembre de 2011, en plena campaña de recortes. Finalmente, la Generalitat ha anunciado en un comunicado que cesará en su aportación de recursos públicos para salvar a la empresa. Ante las críticas desatadas porque el gobierno catalán aportara semejante cantidad de recursos a una empresa privada en plena recesión, Ferran Soriano, presidente de Spanair, salió al paso argumentando que la aerolínea no recibía ni subvenciones ni ayudas públicas, sino inversiones de entidades y administraciones públicas, del mismo modo que en su momento las recibió Iberia.

Los efectos del cierre de la aerolínea han tenido como resultado que cerca de 23.000 pasajeros se han quedado en tierra debido a la afectación sobre los 380 vuelos programados. Una vez más, el viajero es el que acaba pagando los platos rotos de la ineptitud en la gestión, por no hablar de los cerca de 2.000 empleados de la compañía, quienes han recibido un pago parcial de sus nóminas de 1.000 euros, con el que deberán afrontar un futuro incierto: el viernes por la noche fueron informados mediante correo electrónico de la suspensión de la actividad, y de que se hallaban en situación de permiso retributivo y suspensión temporal. Y eso por no mencionar a los 1.200 trabajadores de tierra de Newco, que ya se halla en concurso de acreedores.

Respecto a la gestión de los vuelos afectados, de nuevo se ha demostrado aquello de que ‘Spain is different’. Pese a que Spanair había alcanzado acuerdos con Iberia, Air Europa, Vueling y Lufthansa para recolocar a los pasajeros con “tarifas de rescate” de importe reducido hasta el 3 de febrero, la realidad es que las quejas no se han hecho esperar, y muchos clientes afectados han denunciado que los precios demandados son más elevados de lo que se había anunciado, debido a las tasas aeroportuarias. Un ejemplo más de la solidaridad imperante ante situaciones de crisis en el sector de las aerolíneas, y que al fin y al cabo le toca pagar al consumidor. Por su parte, Spanair se ha limitado a cerrrar su página web y colgar un mensaje de despedida en Twitter con una disculpa por las molestias ocasionadas.

Pero lo más espectacular del caso es que Ferran Soriano, presidente de Spanair, anunciaba el pasado día 24, tan sólo unos días del cese de operaciones de la compañía, su marcha como director general al club de futbol Manchester City; los rumores sitúen el sueldo de su antecesor en el cargo en torno a los 2,3 millones de euros, por lo que la oferta a Soriano debe resultar cuanto menos suculenta. Personalmente, se me antoja inaudito que el máximo responsable de una entidad en semejante situación pueda asumir sin mayores problemas un nuevo cargo, tras haber dilapidado centenares de millones de euros de los contribuyentes en un proyecto que desde hace ya varios años despertaba algo más que dudas respecto a su viabilidad. Eso sí, sin dejar de pagar los sueldos millonarios a los miembros del consejo de dirección, claro está…

El caso de Spanair ha venido a escribir un nuevo capítulo en la larga crisis de reputación que sufre el sector de las aerolíneas en nuestro país, y que tampoco dice mucho de los responsables de la Administración. ¿No había indicios del cierre inminente de la compañía? ¿Hasta qué punto estaban dispuestos los responsables del dinero de los contribuyentes a llegar para salvar una empresa privada que avanzaba sin remisión hacia el abismo? ¿Quién regula que una compañía en cierre inminente siga vendiendo billetes a los usuarios sin ningún control, dejando en tierra a miles de afectados por el cierre? ¿Cómo es posible que se permitan actos de auténtica piratería por parte de los otros operadores aéreos frente a una situación de crisis con miles de afectados? ¿Qué responsabilidades se reclamarán a los máximos dirigentes de Spanair?

Tristemente, creo que todas estas preguntas nos llevarán de nuevo a un interminable cruce de acusaciones entre los posibles responsables, que arrojará poca luz y, peor aún pocas soluciones, a una situación ya demasiado familiar en el sector aéreo. Y mucho me temo que al final solamente seremos los clientes y contribuyentes los que de nuevo nos haremos cargo de la factura. Porque la reconstrucción de la credibilidad del transporte aéreo deberá pasar sin duda por actuaciones decididas que regulen la actividad, y por la firme exigencia de responsabilidades. Y mucho me temo que, una vez más, todo intento de transparencia acabará de un modo al que lamentablemente ya nos estamos acostumbrando: estrellándose.

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comentarios
  1. 1. Hasta que te pones a hablar de la gestión de la compañía este post me parecía un buen artículo.
    2. Ya que te has informado tanto deberás saber que Iberia también habrá recibido muchos millones del Govierno español no?
    3. Tanto hablar de Brand Strategy y de estrategias y marcas deberías saber antes de atacar a toda una eminencia como Ferran Soriano que deberías ponerte en su piel y tratar de investigar porqué Spanair no ha podido ser rentable.
    4. Es muy fácil hablar aquí, hacer un post y quedarte tan tranquilo porque tú no tienes ninguna responsabilidad, sólo quedarte aquí delante del ordenador escribiendo…
    5. Es muy fácil criticar y más difícil mirarse al espejo uno mismo.

    Buenas tardes.

  2. […] experiencias de usuario positivos y desembocó en una crisis de reputación o Spanair y su completa desaparición del entorno 2.0 tras su […]

  3. Ramon Prats dice:

    Hola, deseo hacer algunos apuntes al comentario de ararraonem2012:

    1. Efectivamente Iberia es otro ejemplo de agujero negro en el que desaparece el dinero del contribuyente años tras año, no creo que sea para nada mejor que Spanair, así que comparto la apreciación.

    2. Personalmente, considero el caso de Spanair un ejemplo de mala gestión, tanto de la compañía como de los canales de comunicación. Me parece irresponsable que el consejo de administración se embolsara sueldos millonarios mientras la compañía estaba al borde de la quiebra, y que siguiera vendiendo billetes a meses vista pese a saber positivamente que se iba a pique. Especialmente cuando una compañía privada está recibiendo inyecciones millonarias año tras año por parte de las Administraciones Públicas, es decir, de nuestros bolsillos.

    3. Mi crítica poco tiene que ver con la capacidad o el talento del Sr. Soriano y los otros miembros, sino simplemente con algo más estrechamente relacionado con la ética profesional, puesto que la actuación de todos ellos me parece cuanto menos cuestionable. Si se desea contrastar la información, recomiendo un repaso a la prolífica prensa al respecto durante los últimos meses.

    3. Efectivamente, lo único que pretendo con mis artículos es opinar, que tengo entendido que es libre y gratuito, y cierto es que para ello poco más tengo que hacer que sentarme ante el ordenador. Debe ser por eso que a mí no me pagan sueldos de 5 y 6 ceros…

    Gracias por tus comentarios, un saludo

  4. Buenas tardes!

    1. Aprecio tu crítica constructiva y me gusta poder hablar de temas económicos tranquilamente, sin censura.
    2. La gestión de Spanair para mi ha sido satisfactoria, no diré de libro porque no hay nadie que sea perfecto en este mundo.
    3. Cuándo dices que la actuación es cuestionable… claro que es cuestionable! son decisiones difíciles que tienen efectos secundarios impredecibles. Esa es una de las razones de que su nómina tenga tantos ceros. Me parece de un valor incuestionable e incalculabe lo que hicieron estos empresarios catalanes al comprar la compañía. Porque tenlo en cuenta: en esta vida hay un concepto que no tenemos muy a menudo en cuenta que se llama: coste de oportunidad.
    4. También me parece perfecta la actuación de la Generalitat de Catalunya dandoles soporte al invertir en ellos.
    5. Pero hay un gran problema que lo comentó el amigo MOUT. De dónde son los empresarios??

    No hase falta decir nada más…

    . pelota

  5. Ramon Prats dice:

    Por mi parte yo también estoy encantado de poder debatir sobre temas relacionados con las empresas y la economía, pese a que discrepemos en la valoración de la gestión en el caso de Spanair. Para mí hay dos hechos concretos, responsabilidad directa de los directivos, que constituyen motivo de reflexión: no garantizar la continuidad del servicio pese a saber que iba a la quiebra, y no dar una respuesta a las necesidades planteadas, lo que constituye una vulneración de los derechos de los usuarios. Fomento ya ha reclamado responsabilidades po faltas graves, como se puede leer en las informaciones aparecidas en los medios:
    http://www.elmundo.es/elmundo/2012/01/28/economia/1327754585.html

    Por lo que respecta a la actuación de la Generalitat, evidentemente soy favorable a que se ayude a las empresas catalanas, pero seamos un poco sensatos: una compañía que acaba dejando un agujero de 500 millones, de los cuales una tercera parte por lo menos es dinero público, probablemente hubiese requerido un análisis cuanto menos más cauteloso. Y si bien es cierto que desde el Gobierno central se vetó alguna oferta de inversores extranjeros, eso no exime de responsabilidad a los que tomaban las decisiones, tanto desde la compañía como desde las Administración autonómica, y más si el histórico es el de ir acrecentando una deuda gigantesca en cada ejercicio.

    En todo caso, un placer debatir contigo, un saludo!

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