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Me he permitido tomar prestado el título traducido de la obra del bardo inmortal de Stratford-upon-Avon para hacerme eco de lo acaecido durante las últimas semanas en relación a la campaña de LOEWE para su línea Oro, y que ha levantado una enorme polvareda en los medios de comunicación y las redes sociales.

La marca ha sido desde el siglo XIX un referente de las marcas de lujo en España, equiparable a otras míticas firmas como Hermès o Dior en Francia, o Gucci en Italia. Marcas posicionadas en torno al lujo, la elegancia y la exclusividad, que tradicionalmente han realizado una comunicación en sintonía con estos valores. Por ello no deja de sorprender el lanzamiento de un vídeo por parte de LOEWE, en el que una serie de jóvenes, muy conocidos en el entorno ‘fashion’ de Madrid, explican lo que para ellos significa el famoso modelo Oro, lanzado en 1975. Las declaraciones de los mismos a lo largo del vídeo han corrido como la pólvora por las redes sociales, mayoritariamente para ser motivo de chanza. Casi cinco minutos de metraje firmados por Luis Venegas, director creativo con una dilatada trayectoria en el campo de la moda, en la que ha trabajado para marcas como Carolina Herrera, además de la misma LOEWE.

El resultado ha sido la aparición de varias parodias, en las que se pone de relieve la insustancialidad de las opiniones de sus protagonistas, siendo tildados de ‘pijos’, y suscitando las burlas generalizadas en Internet. Vaya por delante decir que, sin conocer con exactitud los objetivos de la firma, ni si existe una intención de reposicionar la marca, resulta complicado emitir un veredicto sobre la adecuación o no de dicha campaña. Pero independientemente de ello, existen una serie de aspectos que creo que vale la pena resaltar, y que probablemente constituyan elementos de juicio para valorarla desde el punto de vista comunicativo.

Cierto es que la campaña ha conseguido poner una marca reservada a un público muy exclusivo en boca de todos, o sea que ha obtenido una considerable notoriedad en medio de la enorme saturación publicitaria en la que vivimos. Pero creo que hay algunas preguntas más que cabe formularse. ¿Qué ha obtenido realmente LOEWE de esta acción? ¿Qué aporta ser el centro de una vorágine de críticas y parodias a una marca de élite? Creo que lo único que han conseguido es reforzar la extendida idea de la moda como algo caracterizado por la superficialidad y la indolencia, con lo que han hecho un flaco favor no sólo a su firma, sino al mundo de la moda en general.

Personalmente no creo que vayan a lograr nada más que una memorable colección de parodias, ante las cuales además LOEWE ha guardado un silencio sepulcral, a excepción de escasas reacciones por parte de algunos de sus protagonistas quitando hierro al asunto. Y lo más duro es que las múltiples parodias aparecidas ya han generado más expectación que el propio spot, con lo que mucho me temo que se recordará más por estas que no por el original. En definitiva, creo que la campaña de LOEWE se ha quedado en una desafortunada acción de comunicación, así que habrá que esperar a ver cuáles son sus propuestas para el futuro. Pero de lo que estoy seguro es que le darán un par de vueltas más a su estrategia, confiando en que este desafortunado incidente quede en una simple moda pasajera…

En vísperas de estas fechas tan señaladas, la polémica ha saltado en una iglesia anglicana de Saint Matthew’s, en Auckland (Nueva Zelanda). La iglesia se define como progresista, “con un ojo en la ciudad y el otro en el mundo”. Según expresan sus responsables, quiere ser una nueva orientación de la marca del Cristianismo y sus prácticas: contrariamente a la tendencia humana a hacer generalizaciones amplias, a su modo de ver ser “cristiano” no dice mucho acerca de una comunidad de fe, más allá de la probabilidad de que Jesús desempeña un papel en sus creencias. Echando un ojo a los contenidos de su página web, podemos ver que los temas que les preocupan son los pobres del mundo, la situación de las mujeres en determinados países, el hambre infantil, la destrucción del medio ambiente y la necesidad de poner fin a violencia en lugar de la intolerancia religiosa; todo ello, siempre enfocado desde una perspectiva de corte progresista.

Desde luego, y más allá del debate teológico y de la visión que cada uno tenga de la fe, que desde luego no es el objeto de este artículo, lo que está claro es que su revolucionaria campaña navideña ha levantado ampollas. En el tablón de anuncios de la iglesia se podía ver una imagen de estilo renacentista de la Virgen María, sorprendida ante el resultado positivo de un test de embarazo. Según expresan desde Saint Matthew’s, el objetivo de dicha acción era humanizar a la figura de la Virgen, como mujer soltera que no se sentía preparada para afrontar un embarazo totalmente inesperado. Añadieron además que, en la sociedad en la que vivimos actualmente, muchas mujeres pueden sentirse totalmente identificadas con la Virgen María y su situación.

En todo caso, el posicionamiento de Saint Matthew’s no ha sido compartido por parte de los ciudadanos de Auckland, y además la campaña ha trascendido fronteras y ha originado reacciones de muy diversa índole, muchas de ellas francamente encendidas. Tanto ha sido así, que el tablón fue víctima de un acto de vandalismo: el pasado 18 de diciembre Arthur Skinner, miembro del Catholic Action Group de posturas manifiestamente reaccionarias, destrozó el cartel de la polémica con unas tijeras; Skinner manifestó que volvería a hacerlo, incluso si eso significaba cumplir condena en prisión, puesto que consideraba el cártel como “satánico” y “blasfemo”, y por lo que consideró que debía “tomarse la justicia por su mano”. Los responsables de Saint Matthew’s se mostraron “cansados de la intolerancia cristiana” y avergonzados por ella, pese a lo que decidieron no presentar cargos contra Skinner y retirar la imagen del tablón.

Una vez más, una campaña levanta ampollas cuando esgrime la religión como motivo. Cierto es que la publicidad y la comunicación suelen tender a buscar la emoción para ser efectivas, pero la delgada línea entre lo provocador y lo considerado inaceptable varía según quien sea el receptor del mensaje. Cualquiera que quiera construir un mensaje usando iconos de este tipo se expone a las más airadas reacciones, pero en mi opinión hay algo que siempre debe prevalecer: la libertad de expresión, para la que es necesaria una buena dosis de sentido común. Y de eso, me temo que la Humanidad va más bien escasa…

FELIZ NAVIDAD

De nuevo las redes sociales se han convertido en un polvorín para una marca. En este caso, la que ha levantado ampollas ha sido Pepsi España, con la campaña que inició el pasado 5 de diciembre en Facebook: en la popular red social se mostraba una galería de fotos de su vídeo interactivo que promocionaba su producto Pepsi Max Extracafeína. En el vídeo se jugaba con algunos tópicos sobre las bibliotecas, presentando un ambiente soporífero, y con una bibliotecaria al más puro estilo sargento de hierro haciendo las funciones de vigilancia sobre los sufridos estudiantes.

La respuesta inmediata al lanzamiento de la campaña fue la aparición masiva del hashtag #lasbibliotecasmolan en Twitter, reivindicando estos espacios como algo más que aburrimiento entre cuatro paredes, así como una tremenda cantidad de artículos en prensa, posts en bitácoras, comentarios en redes sociales, etc… por no mencionar la profunda indignación del colectivo profesional de los bibliotecarios, que no están precisamente en su momento más dulce en vista de los recortes que están sufriendo muchos de estos servicios.

La campaña, bajo el título de “Tú puedes cambiar la historia”, se rodó en una biblioteca madrileña. Según los responsables de la compañía, nunca se quiso reflejar la realidad de las bibliotecas, sino que simplemente jugaba con algunos clichés en clave de humor y con estética de cómic, lo que la desvinculaba de la realidad. Además, argumentaron que la frase “las bibliotecas no molan” no forma parte de la campaña, sino que se mencionó en un post desafortunado. En todo caso, y en un gesto que les honra, en Pepsi han aceptado las críticas y se han disculpado por si han ofendido a alguien con su campaña.

Sea como fuere, una vez más la polémica está servida. En primer lugar, debo decir que a mí personalmente no me parece una campaña mal enfocada: es coherente con el posicionamiento juvenil, fresco y transgresor que ha venido mostrando la marca, que no olvidemos está orientada mayoritariamente a un público joven. Pese a prever las reacciones, a cambio de una respuesta de disculpa han obtenido una enorme difusión: si no es así, me pregunto porqué todavía no han retirado la campaña… no deben ser tan graves los daños a la marca. Y respecto a la indignación de los bibliotecarios, que respeto profundamente, tampoco creo que sea un ataque a su profesión, sino que se trata de una parodia, eso sí, más o menos afortunada: para gustos colores, y en los tiempos de la corrección política todos tenemos la piel muy fina.

Lo que yo me pregunto es si realmente se trata de una desafortunada acción de publicidad en redes sociales, o bien de una estrategia muy bien orquestada por los directivos de Pepsi para lanzar un producto a un coste muy bajo: la dimensión que ha alcanzado, con numerosas menciones en medios nacionales y un gran eco en las redes sociales, hubiese tenido un elevado coste, tanto humano como económico.

Pero por otra parte, no nos olvidemos de la reacción y el rédito que los bibliotecarios han sabido obtener para reivindicar su profesión, y a los que felicito sinceramente: el hashtag #lasbibliotecasmolan corriendo como la pólvora por Twitter, una página en Facebook bajo el mismo hashtag, o apariciones en medios nacionales.

En todo caso, un gran ejemplo de contracampaña bien orquestada por un colectivo minoritario. Y cada uno es muy libre de pensar lo que quiera… le mole o no.

La mítica estrella del porno Rocco Siffredi ha prestado su imagen a la nueva campaña de Animalisti Italiani Onlus contra el abandono de animales domésticos. La asociación ha aprovechado la fama del actor, productor y realizador pornográfico italiano para lanzar esta iniciativa que nace con el objetivo de reducir la alarmante cifra de cerca de 590.000 perros que se estimada que deambulan por Italia, según denuncian los animalistas.

El slogan de la campaña es “He seducido y abandonado, pero no a mi perro“, haciendo un guiño a la ingente cantidad de mujeres con las que Siffredi se ha acostado a lo largo de us dilatada carrera como actor en la industria del porno. Pero la que quizás sea más impactante es la versión en la que el semental italiano avisa de forma menos sutil sobre las consecuencias de abandonar a las mascotas: “Se lo abbandoni, ti inculo!”. Para los no versados en la materia,  nuestro protagonista es conocido por el digamos poco usual tamaño de su miembro, del que se dice que alcanza los 24 cms.

Así que… ¿resulta impactante la campaña o no?

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